Buen trabajo, Taste Atlas

¿Cuándo nos dedicamos a crear, desde la institucionalidad, nuestro propio atlas online con herramientas contemporáneas y todos los recursos necesarios para proyectar nuestro sabor al mundo?

Viaje al Sabor Cap. 106. Karina Jara y Clara Bustos, autoras de la web Saberes y Sabores Colchagüinos

Reconocer, recuperar, proyectar los saberes campesinos desde lo alimentario, derivados de una vida de conocimiento y transmitidos por vía oral de generación en generación. Esas son parte de las motivaciones de estas periodistas para construir y mantener desde 2022 un sitio web (www.saberesysaborescolchaguinos.cl) donde personas mayores y de entornos rurales, transmiten sus historias en torno a la comida, con su devenir vital como condimento esencial. Un trabajo pensado para apuntalar la fragilidad de la memoria colectiva de un territorio en intensa transformación.

Barrio Lastarria: algo así como resurgir

Es uno de los barrios más golpeados por la revuelta social, y por desgracia sigue siendo noticia cada viernes por los desmanes ocurridos en sus calles y alrededores. Pero más allá de cualquier penuria sigue en pie, luchando para seguir siendo ese referente gastronómico, sobre todo desde la última década, en Santiago Centro.

El menú de Chile viene desde Aysén

Pasó casi un año y medio desde que se premió este concurso de investigación culinaria creado por del Ministerio de las Culturas las Artes y el Patrimonio. Y por fin están los resultados oficiales de un evento, uno de los pocos realizados por la institución en torno a la comida criolla, que ya confirmó una cuarta edición para 2021.

Sopaipillas en Temuco: el recuerdo de un delicioso viaje invernal

Reeditado, con mejor estabilización, llega este registro de 2011 que reseña el trabajo de Verónica Huenchumán y su puesto de sopaipillas en la avenida Balmaceda de Temuco, frente al terminal de buses. Un recuerdo y una mirada al bocado callejero más popular de Chile, preparado a la manera del sur: masa hecha al momento, sin zapallo; resultando una masa llenadora, esponjosa y crocante a la vez, aún más intensa si se unta con algo de pasta de ají casero. Una silenciosa herencia culinaria mapuche, que adoptó la masa frita como propia hace ya siglos, hoy es una comida al paso que sirve como un delicioso alivio ante el invierno en la capital de la Araucanía.