La Vinoteca, en Vitacura: los profesionales

Los hechos consumados de la inflación hacen que comer afuera requiera más músculo financiero, también más cuidado al caer en un comedor sin analizar su oferta, sus referencias. Menos hacerlo una noche cualquiera, sin reservas, en este otoño que en Vitacura sí que sabe a cordillera. Así que cayó bien corroborar que La Vinoteca es una carta fija en esas circunstancias.

 

Por Carlos Reyes M.
Publicado en La Cav, junio 2024

 

Su estándar de servicio cumple, aunque partió un poco frío y algo confuso (ok, es raro que lleven vino de fuera de su tienda, se entiende un poco), pero se afirmó en técnica y cordialidad durante la cena, animando un espacio tipo bistró grande, al que cuesta temperar de cariño si no está lleno.

Comer en general satisface y harto. Desde el pan grandote, calentito de cobertura crocante y miga esponjosa, con aceite de oliva y mantequilla a la orden, hasta una lista de platos que ya está lejos de la cocina afrancesada en exceso de sus primeros tiempos. Ahora es más variopinta, con guiños españoles, argentinos, chilenos, en versiones teñidas por la voluntad de su chef Roberto Ponce. Hay sentido común en el Tártaro de salmón ($ 13.900) que lleva la chilenaza palta y un picadillo de verdores y cebolla morada, que tiene el tino de aliñar y dejar que la carne del pescado sea el protagonista. Luego la crocancia y el buen sabor graso de las Mollejas de vacuno ($ 16.800) recuerda por qué ese plato no sale de la carta hace un buen rato.

La parte marina se sostiene en los fondos gracias a opciones como el Pescado bravo ($ 19.200), del día, en corte grueso que hace resaltar su punto ideal, bien saboreado de un bisque de mariscos y una buena provisión de langostinos, ostiones y pulpo bañado en salsa picante, que llaman a acompañarlo del arroz blanco con choclo que tiene a su lado. Un punto alto. Por el contrario, un Socarrat ($ 19.900) sin socarrat, es decir la costrita intensa del fondo de esta fórmula de arroz cocinado al hierro, hace que se pierdan muchos puntos, por mucho que la suma de pulpo, costillar su par de langostinos, traten de revertir la decepción. Tarea para la casa.

En los postres, la asesoría de Gustavo Sáez dio como resultado cosas como L’Impostore ($ 7.500) una reversión de tiramisú con un refuerzo de avellana europea y una cobertura merengosa que llegó demasiado fría como para apreciar la idea en su esplendor. O sea, detalles corregibles para una propuesta compacta, digna de agendar como segura.

De los vinos: es una patria vinífera insondable, casi. Cientos de marcas y miles de botellas de vinos, licores, espirituosos y cervezas, que desde la tienda que vende a precio de lista sus opciones. Aparte, buenas sugerencias desde el servicio porque se necesita entre tanta abundancia.

Dirección: Nueva Costanera 3955, Vitacura
Teléfono: +56 9 39148915
Instagram: @lavinotecacl

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