¿A qué saben las cervezas chilenas triunfadoras del World Beer Cup?

Por primera vez en los 28 años de este certamen, el más importante de Estados Unidos -y tal vez del mundo-, que aparecen con medallas dos cervezas nacionales. Viaje al Sabor probó cada una de ellas, de estilos muy distintos pero unidas por la solidez de sus ideas.

 

Carlos Reyes M.

La rutilancia de Las Vegas le dio un toque especial a una nueva versión, la N°15 de la World Beer Cup. Se trata de la cumbre estadounidense -y tal vez del mundo- para los cerveceros independientes -aunque ha premiado en el pasado a marcas como Paceña, entre otras- y que gracias a un sistema que le ha valido reputación internacional. “A nivel profesional, la evaluación de la cerveza es una forma de revisión por pares. Los resultados son públicos, por lo que los consumidores pueden saber qué cervezas cumplen un alto nivel de calidad y qué cervezas ejemplifican determinados estilos según la interpretación de los jueces.”, dicen Chris Williams, director de la competición desde la web de esta organización sin fines de lucro creada por cerveceros independientes de Estados Unidos.

Es ahí donde por primera vez en 28 años, Chile tuvo presencia destacada. De un lado, Kross, la cerveza emblema de Curacaví, ganó Medalla de Oro gracias a su versión experimental de una IPA Pomelo. Del otro, la valdiviana Cuello Negro alcanzo la Medalla de Plata en su versión Foreign Export Stout. De claro y oscuro, las chelas locales se alzaron con reconocimientos, que seguramente atraerán la atención criolla e internacional. Son a su vez un signo de la madurez en el segmento de las cervezas independientes nacionales, que bregan a diario por encontrar su lugar en el reconcentrado mercado nacional.

Pero más allá de los galardones y los honores, ¿A qué saben?

Fuimos a una de las sucursales de Kross Bar, la de Providencia, donde por supuesto tienen la ganadora de la presea dorada y la oscura cerveza sureña. En el caso de la primera la tienen en barril y la segunda desde la botella (ojo que tiene versión en lata) y dicho sea de paso, la sirvió un garzón genuinamente contento por el premio y bien camiseteado con el local y con las cervezas.

A diferencia de lo que las referencias indican, la Kross IPA Pomelo no luce particularmente turbia; más bien lo contrario, aparece sí cierta turbidez pero es poca, mientras que en aromas comienza a aparecer levemente una sensación entre lúpulo en clave tropical, floral y el perfil del pomelo que se arrastra poco a poco por el olfato. Luego en boca aparece el sabor pleno del fruto, sin excesos ni dulzores que destemplen, dejando que la malta y el lúpulo -que le confiere un amargor presente sin excesos- sean los protagonistas. Mal que mal es cerveza, no un pomelo-schop. Si bien no era una noche cálida, se hizo querer y sirve para beberla sola, como también con maridajes donde podría acompañar tártaros, platos de salmón, algunas carnes ligeras y picaditas con queso y papas.

La stout de Cuello Negro sabe avasallar con sus atributos. Parte por un color oscuro profundo, con una espuma chocolatosa que sabe perdurar en el vaso y que luego da paso a aromas donde el tueste intenso se combina con notas a cacao, a ciertos tonos de café y algo de frutas negras y confites. La boca se llena con su sabor y textura untuosa, de un amargor profundo pero que también ofrece complejidad desde notas de tueste, a cacao nuevamente y un regusto de toffee. Un producto pensado para ir a la par con días fríos -servida a temperatura ambiente- que acompaña carnes condimentadas y agridulces como de chancho, jabalí, cortes grasos de vacuno y hasta pescados en la onda de las sierras ahumadas -tan del sur- o postres con el chocolate por delante.

Sabores campeones.

Dónde conseguirlas: www.kross.cl y www.cuellonegro.cl. Precio de referencia: $ 15.500 (precio oferta por 12 latas de 355 cc) y $ 45.000 (caja de 24 botellas)

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