Comentario de restaurantes. Puelche, en Puerto Varas: apuntes de una sandwichería tímida

Por fuera -y un poco por dentro- dice lo justo ambientalmente, desde una esquina con potencial de ser un estelar en la zona. Con empuje promocional podría llegar a ser un enclave de comida mainstream, gracias a su ubicación y a detalles importantes, como preparar casi todos sus ingredientes en casa y poseer pequeñas-grandes novedades.

 

CRM.

¿Hay por estos días algo más corriente que una hamburguesería? Un chino, un peruano, un comedor de colaciones; tal vez las pizzerías que han revivido gracias al fogoneo del marketing napolitano. Estas sandwicherías de horma gringa, forman parte del segmento de las comidas rápidas con varias aristas. Aparece de un lado el formato factoría, acelerado, y del otro el que busca entregar -o arrogarse, depende- cierto halo gourmet para ajustarse a presupuestos escasos y a la vez pretenciosos al momento de comer entre más de dos con algo de pedigrí. Más si se trata de las instaladas en lugares turísticos.

Así las cosas, ¿de qué vale referirse a un comedor así en el entorno de Puerto Varas? Suerte tienen allá, porque pese a la timidez de su propuesta, Puelche Restaurant, parte del hotel homónimo, posee atributos singulares que dan para hablar sobre ese lugar por algo más de un par de líneas.

Eso de la timidez viene desde lo ambiental. Es un sitio al que se le puede sacar punta desde varios flancos. Hacerlo más llamativo desde sus accesos, desde las luces, desde una ambientación que vaya desde lo funcional y llegue hasta lo entrañable, familiar. Que sea “el lugar” para muchos a quienes hoy les pasa desapercibido y que no han notado algunos de sus puntitos de excelencia.

Declaran, de entrada, un afán de elaboración casera. Lo delata una muralla de encurtidos pensados para la cocina de la casa: en particular pepinillos, aparte de otros productos como el topinambur, que con su perfil de papita acuosa y con su sabor similar al de la alcachofa, una vez pasado por vinagre se reblandece, llega a un punto justo para un apanado y frito, que llega a la mesa como un snack superior. Tierno, ligeramente jugoso, con un toque suave de acidez acética que contrasta con lonjitas crocantes que se comen con la mano, apenas untadas en lactonesa.

Un gol vegetariano que merece ser probado a todo evento (e imitado), quizá acompañado por una cerveza de la casa, porque también hay pocas botellas industriales, las justas y necesarias, prefiriendo botellas de productores cercanos para complementar su voluntad artesana. Luego, en el siguiente plato, podría ser más acentuado el perfil del Tártaro del salmón, que se entretiene en hartos aderezos dejando de lado el protagonismo de la carne, algo por corregir. Pero luego y en la zona de hamburguesas, las cosas vuelven a elevarse y enhorabuena, porque es el fuerte del lugar. Ok, un poco muy ligero pan, pero éste se une a un amasijo de carne de grasitud sabrosa, con la textura precisa que denota molienda casera, que sabe desenvolverse puesto en cocción ¾ hacia arriba (gusto de la clientela local). Acompañado de delgados cortes de papas fritas cortadas en casa y sin congelar, hacen del momento un grato devenir de sensaciones de cocina honesta, aplicada al mainstream sanguchondero de estos tiempos, pero hecho allí, adquiere una especial personalidad.

Prometen más coctelería y onda propia para una siguiente visita. Nada mal, hay potencial en ese, todavía, tímido ideario de cara al lago.

Imperial 695, Puerto Varas
Tel. +569 4277 5514
@puelcherestaurant

 

A este restaurante se asistió por invitación de sus propietarios.

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