El primer paso del largo camino hacia la sidra en Valdivia

A orillas del río Cayumapu, al norte de Valdivia, se cosechan las manzanas (y también peras) proveniente de decenas de quintas con árboles centenarios. Se trata de variedades adaptadas por mucho más de un siglo en la zona, fruto de lejanas migraciones y que perviven en una zona privilegiada para su cultivo y uso.

Imágenes por Viaje al Sabor

 

Se trata de la voz de las manzanas. A orillas del río Cayumapu, al norte de Valdivia, se cosechan las manzanas (y también peras) proveniente de decenas de quintas con árboles centenarios. Se trata de variedades adaptadas por mucho más de un siglo en la zona, fruto de lejanas migraciones y que perviven en una zona privilegiada para su cultivo y uso.

Buena parte de estos árboles, en estos tiempos, mantienen las manzanas hasta la pudrición por sus bajos precios. Otras manzanas se van a la chicha que sigue siendo popular en esos campos. Pero en este caso se trata de uno de los primeros pasos de un largo camino en el proceso de sidra Punta de Fierro, marca que busca -gracias al apoyo de instituciones como Corfo- colocar un producto de mayor refinamiento en la forma de producción, mediante la paciencia de una fermentación fría, que decante en mejores precios que se traspasan a los proveedores de su materia prima.

Lo que se recolecta en esta maja de manzanas llegará a una copa en un par de años más, tras un lento proceso de fermentación y guarda. Una manera de aprovechar un patrimonio del sur que cobra vigor y refinamiento.

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