Momento de postulaciones

Es difícil, sobre todo de joven, no dejarse seducir por el ideario del gran chef aventurero, impoluto y creador, casi de novela rosa.

Por Carlos Reyes M.
Publicado en El Llanquihue, 30 de enero de 2024.
Reeditado para Viaje al Sabor

UNO. Queda tiempo, pero poco. Es una de las carreras que pronto llena cupos, dicen. El mensaje es para quienes buscan un destino de fuego y ser cocineros titulados en algunas de las muchas escuelas del rubro repartidas por todo el país. La oferta educacional es maciza, diversa. Y hay que postular rápido, dicen. En ese listado aparecen instituciones con décadas de trayectoria, otras que ofrecen menciones varias: cocinas creativas, interculturales, basadas en la cocina criolla. Además hay escuelas sustentadas en cocineros que usan sus pergaminos competitivos como enganche. Eso ocurre justo en estos días con el capitán del equipo criollo que participará, por primera vez, en las olimpiadas anuales de gastronomía realizadas en Stuttgart, Alemania.

O sea, dónde elegir hay bastante, para luego converger en un camino de un solo sentido y que luego, con los semestres, con los años, se estrecha para quien lo recorre hasta parecer un campo minado. Siempre se dice de todas las profesiones: al final pocos quedan; pero en el rubro del cocinero, esa sensación se amplía si se trata de un peón del día a día, reconocido poco y nada, casi nunca bien pagado cuando es asalariado, en un país donde la base educacional y social previa a la carrera, suele desnivelar la cancha hacia los mismos de siempre.

Es difícil, sobre todo de joven, no dejarse seducir por el ideario del gran chef aventurero, impoluto y creador, casi de novela rosa. Cuando la realidad va por otro lado salvo para quien corre riesgos, se mueve por los bordes del molde social; quien rema y rema por obsesión y por esa cuasi locura que envuelve al cocinero de vocación. Donde quien pronuncia la palabra éxito, en realidad, quiere decir sobrevivencia. Resumiendo: tengan ojo dónde y a qué realmente postulan.

DOS. Un pequeño aviso en este diario contó el fin de semana, que se amplió el plazo para postular a director regional de Sernatur Los Lagos. O sea, ya no se trata sólo de una demora administrativa o política -a estas alturas casi da lo mismo- que ya frisa el medio año, sino que son pocos o nadie dispuesto a asumir un trabajo esencial para el desarrollo estratégico del turismo regional. Se trata de un articulador clave para el diseño de ideas que vayan más allá del día a día, en medio de un ambiente turístico regional en baja, según sus propios protagonistas.

Allí también, como en el caso del aspirante a cocinero, se trata de un trabajo sólo para valientes. Ojalá que pronto y de buena forma otro obsesivo y resuelto, considere tomar una posta absolutamente necesaria para los tiempos que corren, en esta región que tiene todo para ir más allá en lo que a turismo se refiere.

Comparte: