Dos Salmones, en Laguna de Zapallar: costero y estándar

Nada muy complicado, en formato playero, mostrando poquitos chispazos de calidad en medio de una oferta parejita, para salvarse, de esas que tienden a olvidarse una vez traspasado el umbral de la puerta de salida.

Carlos Reyes M.
Publicado en La Cav, enero 2024.

Hay sitios que representan al entorno, sobre todo cuando hay ambiente familiar, playero, sin más pretensiones que el descanso en casas de un piso y buen aire. Pasa en Laguna de Zapallar donde lo sencillo reina y reinará. Dos Salmones, un clásico de ese rincón del litoral, representa esa idea de comer sin complicaciones, como de vacaciones y a precios a ratos razonables. Terraza simple, sin más artilugios onderos, donde aparece una carta de platos entendibles y compartibles por las mayorías; con porciones respetables y sabores que a ratos llenan el espíritu gracias a breves chispazos de calidad.

Por ejemplo un Crudo de filete ($ 14.400) de textura más bien cremosa, donde la carne no era la protagonista y la sazón se cargó a la fase dulzona de la receta. Eso sí, llegó con papas fritas de corte fino y cocción perfecta. El Cebiche Dos Salmones ($ 15.200), de la casa, rindió por una acidez contenida, picor inexistente -muy chileno- aunque al saber muy intenso el pescado -del día no era, ciertamente- perdió muchísima prestancia como preparación.

Para bolsillos estrechos están Wraps, esas masas de trigo que envuelven cualquier cosa. Funcionó en el caso de la versión Cheeseburguer ($ 9.600), con hamburguesa casera con buena sazón de cebolla y salsa barbecue para el toque agridulce. Algunos pliegues de más hicieron que la cobertura rebajara el sabor del bocado, cosa que hizo que la versión Pollo teriyaki ($ 9.400) simplemente no supiera a nada. Bueno, también la zanahoria sobrecocida y el zapallo italiano aguando todo sin mucha gracia de sabor. La Corvina a la parmesana ($ 16.400) dio algo más qué recordar. Sea por la carne bien planchada y con su centro tierno, una fritura chascona y crocante -siempre funciona- encima tanto del pescado como de las espinacas a la crema sin tanta ídem, lo que se agradece. Eso sí, algo pasada de sal la guarnición. De cierre, los bordes gruesitos de la masa frita de la Ponderación ($ 5.600) hicieron juego con una rica salsa de manjar le aportó un grato ritmo toffee al gusto, que hizo por momentos olvidar un helado de vainilla con demasiado aire, nada de cremoso, nada de elegante. Básicamente, un sitio para salvarse.

De los vinos: la carta más se cae hacia tragos y cervezas, con un sour de esos que más parecen sorbetes por lo congelados y con el sabor de la cáscara del limón como estandarte. Los vinos, poquitos, muy tradicionales, sin sorpresas. Por eso sorprende el precio del descorche (¡$ 15.000!), ridículamente alto porque, “alentamos que la gente no traiga su vino”, dijeron al momento de la reserva. Insólito desde la vereda del visitante.

Dirección: Carlos León Briceño 400, Laguna de Zapallar (Maitencillo).
Teléfono: +56 9 4580 8198.
Instagram: @dossalmones

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