Año Nuevo, papa nueva

Hablar de este producto cuando escasea, importa. Pero sirve mucho también cuando abunda, como en este inicio de temporada 2024 en el sur chileno.

Carlos Reyes M.
Publicado en El Llanquihue, 2 de enero de 2024.

Por los entresijos de la contingencia habitual -si es que cabe el término- la papa apareció como inesperada protagonista durante 2023. Más que duplicó su precio en pocas semanas y, como suele pasar cuando se altera lo absolutamente cotidiano, surgió una potente espiral de sorpresa y preocupación. Por momentos hasta de angustia. En todo ese proceso, desde la dueña de casa hasta el ministro de Agricultura, reflexionaron respecto de su importancia; sobre la necesidad de tomar cartas para bajar una fiebre inflacionaria hasta que todo se calmó. Algo.

No es seguro que aquella situación se repita esta temporada. Sólo se puede acotar que aquella estela informativa sirvió a la ciudadanía -en particular a la del sur-, para recordar que comer papa en sus diversos formatos representa ante todo un acto de memoria. De una relación extendida durante miles de años entre ese tubérculo y el habitante de esta región en particular. Hay registros de su consumo en el histórico sitio de Monteverde, por ejemplo. Es bueno evocarla además porque sus trazas genéticas aparecen, según diversos estudios, en más del 80% de los actuales cultivos en el resto del mundo. Porque desde acá migró a Europa ya desde el siglo XVI, convirtiéndo a la Solanum tuberosum chilotanum y sus descendientes, en una de las bases de la dieta mundial.

Hablar de papa cuando escasea, importa. Pero sirve mucho también cuando abunda y, de hecho, se hizo durante 2023 con un Congreso Latinoamericano hecho en Puerto Varas, aunque con poco vuelo mediático en relación a lo esencial del tema. Como sea es necesario mirar el producto, sobre todo en estos días en que son bien buscadas, porque se ponen a la venta nuevas producciones: suaves en sabor sin dejar de ser expresivas; pero sobre todo porque muchas regalan una textura tersa hasta la cremosidad. Saben adornar cazuelas y cocimientos varios -con cordero y luche, uf- que se convierten en uno de los atractivos de la temporada de verano, que desde esta semana comienza su apogeo. Así las cosas ¿Por qué no empezar el año mostrándola en todo su esplendor? ¿Por qué no honrarla en restaurantes, en plazas públicas y eventos desde Osorno a Palena? ¿Por qué de esa base, seguir apreciando ese y otros tantos insumos que resaltan la incomparable despensa terrestre y marina de la Región Los Lagos?

De seguro sería un año con un sabor diferente.

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